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Pescando a Barrabás

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CUENTOS CORTOS Imagen: freepik.es Eran un par de amigas que vivían de fiesta en fiesta. Inseparables y confidentes desde antaño: Margarita y Josefina; decididas a cumplir su deseo, emprendieron la tarea de buscar marido. El reloj iba en su contra y ellas mismas presumían ser buenos partidos en la acostumbrada noche de chicas de los sábados. ¡Tomadoras de trago si, pero con títulos profesionales y complacientes! -se decían entonadas por unas cervezas-. Rondaban por los treinta años , conocían los artificios del maquillaje y el escote desde sus veinte, presumían su posición con la suficiente valentía de arriesgarse a hacer por los hombres lo que nunca le hicieron a ellas.  Barrabás era un tipo apuesto que imitaba zopencamente las costumbres de los chicos de élite de la época. Cierto día, después de haber comprando unos zapatos, los exhibió a mi encuentro . Sus maneras, evidentemente presumidas, hicieron salir de la caja los botines con una torpe galantería que los terminó...

La vida sabe a desgano

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SOCIEDAD Fotografía: Alex Gutiérrez Este trasegar de los mortales cada vez se vuelve más denso, lóbrego, sombrío y desesperanzador. El miedo generalizado y el pánico se han convertido en el signo de los tiempos. ¿De cuáles tiempos? –Todos aquellos, ora en antaño, ora en hogaño, en que ha habido conciencia y noción de las vicisitudes humanas. Es decir, durante la secuencia de las edades de la historia que ha venido diseminando sus propias piltrafas. Cavilar sobre el origen del temor y de otras tantas conductas, perjudiciales o no, asociadas a la fragilidad del individuo, voluble e indescifrable, es, ni más ni menos, el fruto de su naturaleza inquisidora e inestable. El bien, el mal, el tiempo, el espacio, la fugacidad implacable de los años, la vida, la muerte, las ínfulas de eternidad, son permanentes sibilinos; puntos ineludibles en los que el pensamiento se explaya sin divisar un final. ¿En qué momento halló cabida toda esta pesadilla y todo este horror que tiene co...

El problema mente- cerebro

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FILOSOFÍA/ CIENCIA Fuente: books.google.com Dedicado a Mario Bunge Yo siempre cuento las cosas desde adentro y el otro es quien las hace desde afuera. En muchísimas ocasiones el otro se iba de rumba y yo me quedaba con una melancólica soledad en este cuartito; él comía y yo pensaba, se vestía y yo leía, tomaba y yo me enguayababa. Llegué a creer que estábamos ligados a un propósito celestial que separaba la mente del cerebro o exacerbaba el problema mente-cerebro. No sé, pero el asunto me resultaba exasperante; no comprendía si yo era el de la mente o el del cerebro.  Mientras cubría la guardia del viernes por la noche, escuché un silbido aproximarse desde el fondo del pasillo. El aroma del pabellón era aséptico. La muerte ronda allí siempre, se convive con ella. A nosotros ni nos perturba; salvo, cuando llegaba en forma de milagro. En esos días, Mercedes siempre me buscaba erizada bajo las frías sábanas de la noche. Le gustaba desposeerme de calor para saciar...

El precio del placer

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CUENTOS CORTOS Foto: freepik.es La había visto entrar a la tiendita de la esquina. Su olfato hormonal no le falló. Ella traía en sus caderas unas ganas de sentirse mujer difíciles de disimular . A sus quince se sentía miserable y zarapastrosa. Transcurrían dos años ya desde que su padre la trajo consigo de una montaña remota de San José de Oriente. El maltrato de su madrastra la tenía agobiada. Un día quizo envenenarla movida por esa ira berrionda típica de sus ancestros. Este man siempre ha sido una suerte de misterio , clavó sus ganas viriles en la ternurita de mujer que era esa niña apenas la vio. Siempre se sentía perturbado por la idea de dar a concebir pues creía que su vida no pasaría de los 40 años. Un día lo proclamó delirantemente mientras chupaba trago y hablaba de armas y guerras imaginarias . En el fondo ella y él sentían una premonición que bien pudo haber sido un un milagro con el correr del tiempo; él buscaba una virgen de ojos verdes y ella alguien que le qu...

Iván y Wilmer Calderón, se apagó la vida en un destello

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Bogotá, 1992 Las tarimas sienten el vacío de la ‘segunda mejor voz del vallenato’, cuyas expectativas fueron alimentadas por sueños juveniles del ayer. El hogar de los Calderón Villero se quedó sin alma desde que, súbitamente, se vieron separados del artista, de su jovialidad y picardía; desde que el corista no vino más de Europa cargado con regalos para todos. La realidad es apenas asimilable. Las miradas lejanas y perdidas dejan asomar la congoja que emana de lo más recóndito de las sensibilidades humanas. Los familiares aún aguardan ser contagiados de la cálida presencia de los hermanos, en un intento por desafiar el espejismo de palparlos en cada lugar que frecuentaban, en las actividades en que empleaban su tiempo y los instantes compartidos que la memoria conserva latentes en el depósito de los recuerdos. Allí está el cuaderno donde Wilmer llevaba el registro fidedigno de los pormenores del equipo que le hacía vibrar de emoción, el Junior de Barranquilla. Allí, en el p...

El trono académico

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OPINIÓN  Fuente: Semanario La Calle Soy egresado de la Universidad Popular del Cesar. Hago parte de ese escaso porcentaje de cesarences que ha logrado empezar y   terminar sus estudios de pregrado con más   felicidad que cansancio. En mis   días de estudiante,   todo lo vivido dentro del recinto académico me resultó   atrayente.   En aquel tiempo, se echaba a andar la construcción de la nueva biblioteca y mi vida transcurría   mágica: entre ciencia, libros y atardeceres utópicos en la plazoleta. La experiencia Universitaria es ampliamente   impactante   por la manera en que esculpe nuestra mentalidad. Desde una dimensión funcional,   no llegamos a incorporar   de manera efectiva   una teoría   que oriente nuestra ocupación desde lo técnico, filosófico y moral. Y desde otra, menos   abstracta y más práctica, no alcanzamos   a manejar la dualidad   que produce el inevitable   choque en...

Cuando los golpes son lecciones

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Rosa Ternera en Montería, campamento preparatorio de cara a los Juegos Nacionales 2019/  Foto: perfil de facebook Q uien la ve, no la conoce y probablemente tampoco llega a pensar que esas manos, que cuidan de dejar las arepas de queso muy bien horneadas, manos que se extienden hacia propios y foráneos con presteza para ofrecer el exquisito producto, también se empuñan con pasión para dignificar al deporte de las narices chatas. Fue amor a primera vista. Una tarde cualquiera, saliendo de clases, se dirigió al traspatio de la Casa de la Cultura de La Paz, lugar que sirvió durante más de cinco años para el entrenamiento de pugilistas aficionados del municipio. Rosa Ternera comenzó a asistir a las prácticas sin el consentimiento de su madre, Lucenith Soto, quien le hacía en las secciones de adiestramiento futbolístico. Cuando determinó llegar a su domicilio con las vendas en sus manos, su progenitora ‘puso el grito en el cielo’. El aprendizaje del boxeo ha impactado pr...